La evolución del pensamiento

Lumen Mariae

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Francisco es un hombre vulgar, ordinario, arrabalero, pluralista y prosaico. Moderno. Y aquí está la prueba de su obsesiva humildad.

Su humildad consiste en que se le perciba como un hombre del montón: viajar en colectivo o en coches de segunda mano, pagar las cuentas del hotel, hacer lo que todo el mundo hace: no destacarse, porque hay que estar en el mundo con el espíritu del mundo. Hay que obrar para que el hombre del mundo comprenda que se le entiende en su mundo, que se vive como él vive. Hay que ofrecer una imagen al hombre, una propaganda que guste al mundo, que lo atraiga. Francisco no entiende la humidad como el que da, ofrece, obra, la verdad. Sino como aquel que se abaja al error y comete el mismo error del otro.

En su concepto de amor al prójimo, ser humilde es respetar, aceptar el error del…

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